Primeros pasos hacia su autonomía

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Los bebés son dependientes de sus padres al 100%, no podrían vivir sin su protección. El niño, cuando crece, empieza a buscar su propia autonomía y los padres le ayudan en esa búsqueda, en ocasiones, sin ser muy conscientes de ello. 

Educar es acompañar a los niños y las niñas a que sean independientes. La enseñanza en la autonomía, desde los primeros años de vida, tiene una relevancia fundamental, les ayuda a potenciar la seguridad en sí mismos y a desarrollar sus capacidades y competencias presentes y futuras.

La autonomía es la capacidad que tienen las personas para llevar a cabo tareas de manera independiente, sin influencia de presiones, y de adquirir las competencias necesarias para poder dar opiniones y manifestar sus gustos. Esta capacidad, no es innata en las personas, sino que requiere de un trabajo decidido, constante y lento y lleno de gran paciencia para adquirirla.

La importancia de potenciar la autonomía desde la Educación Infantil

Adquirir autonomía en Educación Infantil es un objetivo clave para el desarrollo de los niños y las niñas, ya que les capacita no solo para empezar a tomar decisiones y valerse por ellos mismos, sino que también les conducirá a sentirse capaces, y a favorecer la autoestima y la confianza en sí mismos.

Durante los primeros años de vida, los niños son heterónomos , es decir, necesitan la ayuda constante de los adultos para realizar pequeñas tareas, por ello, es importante prestar atención y desarrollar modos de actuar independientes a través de pequeñas rutinas, conforme es su desarrollo.

Cuando los niños y niñas empiezan a buscar su propia autonomía , a andar o a decir sus primeras palabras, comienza a desarrollar su capacidad de actuación y a valerse por sí mismos. 

A partir del año, con los primeros pasos, empiezan a mostrar ciertas señales de autonomía, y es completamente normal. Sin embargo, hay estudios que señalan que hasta los 18 meses no se inician en el proceso real de autonomía.
La evolución de la autonomía se da a lo largo de todo su desarrollo evolutivo. Pero, a finales de los 2 años de edad, el niño muestra ciertas habilidades que, aunque no estén desarrolladas por completo, suelen ser claros indicios de que está empezando a trabajar en su autonomía e independencia personal:

  • Con pequeños actos manifiestan querer hacer las cosas por sí mismo.
  • Descubren que ya tiene mejor control sobre su cuerpo, empiezan a querer subir escaleras y desafiarse con pequeñas pruebas físicas.
  • Empieza a comunicarse por sí mismo.
  • Quiere vestirse solo.
  • Explora y busca cosas dentro de los armarios, cajones, bolsos…
  • Comienza a hacer garabatos, pintar, sacar y guardar los juguetes, subir y bajar escaleras, abrir y cerrar puertas, cajones, etc.
  • Se inicia en el control de esfínteres e, incluso, se afianza.
  • Se desplaza hacia donde él quiere sin necesidad de estar en brazos de los adultos.
  • Le gusta comer solo y le encanta sujetar los cubiertos sin ayuda.
  • Amplía su esfera social a través del juego.
En líneas generales, empiezan a ser conscientes de que pueden hacer muchas cosas solo y, además, tiene la necesidad de experimentar nuevos retos para enfrentarse a ellos. La imitación es un proceso vital durante esta etapa y debemos ser modelos adecuados. Explicarle qué puede o no intentar y por qué. Establecer límites y hacerlos respetar. Valorar y motivar y darles espacios donde puedan experimentar.

¿Por qué fomentar la autonomía desde la Educación Infantil?

La autonomía no puede forzarse, pero sí fomentarse. No cabe duda de que nacemos siendo totalmente dependientes y poco a poco nos convertimos en personas cada vez más autónomas. Esta transición no siempre es fácil y hay que trabajar en ella desde edades muy tempranas.

En los primeros años, la enseñanza de la autonomía serán prácticas relacionadas con los ámbitos cotidianos como es el sueño, la alimentación, la higiene y el vestido. Mediante pequeños actos repetitivos, que se convertirán en hábitos autónomos que les permitirán estimular su crecimiento personal convirtiéndose en protagonistas de su propio proceso de aprendizaje. Asimismo, esta adquisición desde una temprana edad les ayudará a desarrollar diversos aspectos claves para su futuro como son la autoestima , el pensamiento crítico o la seguridad. En el lado opuesto, aquellos niños que poseen pocos o ningún hábito de autonomía generalmente presentan mayores dificultades de aprendizaje y problemas para relacionarse con los demás.
Por eso, debe ser uno de los objetivos más importantes en el periodo de Educación Infantil, momento en el que se aprenden a realizar actividades cotidianas relacionadas con el orden, el sueño, la alimentación o la higiene. Estos primeros pasos resultan esenciales para poner la base de un posterior desarrollo.

¿Cómo potenciar la autonomía en edades tempranas?

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que cada persona es diferente a las demás, por lo que es recomendable que la educación sea personalizada. Cada alumno es único e irrepetible, de manera que hay que acompañarle en el desarrollo de sus habilidades y aptitudes para ser lo que quiera ser. 

Desde este concepto de aprendizaje, el trabajo debe estar enfocado en ayudarle a ser más autónomo. De esa manera, será capaz de decidir y actuar por sí mismo de forma libre y responsable.

Para lograrlo, hay dos aspectos que se han de potenciar: la seguridad y la autoconfianza. Acostumbrados a ser totalmente dependientes, los niños necesitan sentirse seguros para dar esos primeros pasos. De ese modo, adquieren una mayor autoconfianza, convirtiendo cada actividad que llevan a cabo por sí mismos en un estímulo positivo muy útil para su desarrollo.

Acompañar su proceso de autonomía

En el día a día, el adulto es un elemento clave para guiar a los niños en la adquisición de nuevas capacidades. Cada una de estas tareas está destinada a un proceso específico de aprendizaje que se está desarrollando en la etapa de crecimiento en la que se encuentra el alumno. 

En este proceso, los adultos deben ser guías y observadores, proporcionando a los niños y las niñas las herramientas necesarias para superar los retos que se les presentan y mantener un nivel adecuado de independencia. A medida que los niños van adquiriendo autonomía, en determinadas tareas, podemos ir incrementando la dificultad. Una vez que los retos hayan sido superados de manera autónoma, los elementos claves quedarán integrados en su autonomía, además de que logrará tomar decisiones sin miedo a equivocarse

Podemos ayudar a fomentar la autonomía a través de diferentes juegos y dejar que sean ellos los que vayan consiguiendo sus logros y nunca decirles que no son capaces de hacerlo. Debemos felicitarles y reforzar las conductas positivas que tengan cuando hagan alguna cosa bien:

  • Dejar que se ponga y quite alguna prenda de ropa
  • Aprobar que coma y beba solo (siempre alimentos y bebidas adecuados a su edad y vigilando en todo momento).
  • Pedirle que nos ayude a realizar alguna tarea como recoger sus juguetes o dejar los pañales en su sitio
  • Que se laven las manos solos.
  • Limpiarse la boca al comer.
  • Subir escaleras (siempre estando muy pendiente de él).
  • Enseñarle a dar las gracias y pedir las cosas por favor.
  • Enseñarle a tomar pequeñas decisiones entre varias opciones (cuento que quiere, rutinas alternativas relacionadas con las comidas, juegos o salidas).

Son muchas las actividades que pueden planificar para trabajar en su autonomía, pero hay algunos elementos que siempre es necesario que estén presentes: 

  1. Animarles a que tomen decisiones por sí mismos, adaptadas lógicamente a su edad y momento del desarrollo.
  2. Darles pequeñas responsabilidades relacionadas con sus rutinas, como su alimentación o su higiene, por ejemplo.
  3. Escuchar.
  4. Valorar sus esfuerzos.
  5. Quitarles el miedo a equivocarse.
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